martes, 18 de junio de 2013
En la vida existen dos estados: el de equilibrio y el de total angustia.
Siempre he pensado que el destino nos tenia preparadas cosas preciosas a los que ya lo habíamos pasado un poquito mal, de serie. Pero qué va.
Llegué a vuestras vidas por casualidad y jamás podré daros suficientemente las gracias.
Nuestras navidades en "familia", ese atleti que nos hizo pasarlo tan mal y de repente tan bien, esas noches curiosas en el bar, ese día a día con sus más y sus menos, esas partidas al triviados en las que te mostrabas impasible; lo que me enseñaste del vino y de la vida...
Jamás te olvidaré, cuidaré y protegeré a los que nos quedamos oyendo este silencio.
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